30 de julio de 2014

Polos de té rojo


¡Hola! qué tal lleváis el calor? Seguro que muchos de vosotros estáis disfrutando del verano en la playa o la piscina... pero también habrá otros que, como a mi, les ha tocado trabajar y solo quieren que el sol se esconda un poquito y que corra la brisa para no acabar deshidratándose en las horas de trabajo.
Pues bueno, para los unos y los otros, yo me he decidido a inaugurar mis recetas de polos con estos polos de té.

Mi hermana siempre me dice que con lo blanquita que soy, mis pecas y mis gustos, debería haber nacido en Inglaterra. Y yo que no le llevo la contraria.
Adoro el té! me gusta porque está igual de bueno amargo, que dulce. Porque lo puedes tomar caliente en invierno, y frío en verano. Es una bebida provechosa, qué listos estos ingleses...
A mi, personalmente, me gusta más el té rojo. Le encuentro el punto justo de sabor y normalmente lo suelo tomar con leche, aunque no me desagrada solo; por eso estos polos, que originariamente iban a ser de té negro, terminaron siendo de té rojo porque es mi favorito :)


Polos de té

Para 6 polos de aproximadamente 8 cm
400 ml de agua
4 bolsitas de té
Azúcar al gusto - yo 150 gr.

Comenzamos nuestros polos calentando el agua a fuego medio. Cuando hierva, la retiramos del fuego y le introducimos las bolsitas de té. Dejamos que infusionen unos 5 minutos, más o menos; hay que tener en cuenta que cuánto más dejemos infusionar las bolsitas, más fuerte nos quedará el sabor del té.
Pasado este tiempo, retiramos las bolsitas de té, y añadimos el azúcar; removiendo bien hasta que se disuelva.
Repartimos la mezcla en los moldes elegidos y dejamos congelar como mínimo 4 horas.



Yo los he hecho con té rojo, pero quedará igualmente bueno con cualquier té que le pongáis :)

Si os gusta el té, podéis mirar también este bizcocho.

Hasta la próxima semana

23 de julio de 2014

Galletas Pim's


¡Hola! qué tal lleváis las vacaciones? En Canarias está haciendo muchísimo calor, además, es un calor de esos sofocantes... Me lleva la vida decidirme en si abrir el horno o no para "repostear" algo.
Aún así, he abierto el horno esta semana para hacer estas galletas tan tan ricas. Son galletas que me recuerdan a mi infancia. A las excursiones con el cole, cuando ya nadie tenía nada de comer porque se lo zampaban todo y yo aún tenía un paquete de Pim's de frambuesa en la mochila. Cómo me costaba compartir ese paquete de galletas... jajaja

Siempre me llamó la atención la masa de estas galletas; no termina de ser una galleta, con consistencia, pero tampoco es un bizcocho... Y he tenido esa comidilla de cómo las harían hasta hace unos días, que mirando por Pinterest las vi. Tan monas ellas... así que me decidí a hacerlas.

Supongo que conoceréis estas galletas, pero por si no os llega la imagen a la cabeza, aquí tenéis una foto de la caja.



Galletas Pim's

Ingredientes
3 huevos tamaño M
220 gr. de harina
125 gr. de mantequilla pomada
100 gr. de azúcar glass
1 cucharadita de azúcar avainillado
Un sobre de levadura química
Una pizca de sal
300 gr. de mermelada del sabor que más os guste
4 hojas de gelatina
150 gr. de chocolate fondant
25 gr. de aceite de girasol

Primero que nada precalentamos el horno a 220º con aire. 
Después comenzamos la receta preparando nuestra masa para las galletas; para ello, batimos la mantequilla con los dos tipos de azúcar hasta que se integren. A esta mezcla le vamos añadiendo los huevos uno a uno, es decir, hasta que no se haya integrado el primero no añadimos el siguiente. Cuando esté todo bien mezclado añadimos la harina, la levadura, y la sal, y volvemos a batir hasta que la mezcla sea homogénea.
En una bandeja de horno, forrada con papel de hornear, hacemos montoncitos de nuestra masa con una cuchara, intentando que todos queden más o menos iguales. Los montoncitos los pondremos algo separados unos de otros, porque en el horno la galleta crece y no queremos que se nos peguen y acabar con una maxi-cookie. Ponemos la bandeja en el horno y horneamos 6 minutos. Sacamos, y dejamos enfriar. 
Cuando estén frías, a las que les haya salido una "montañita" por arriba se la quitamos para dejar la galleta lisa; y, si han crecido mucho en el horno, podemos cortarlas con un cortapastas para hacerlas más pequeñas.

Ahora vamos a por la gelatina. Ponemos a calentar la mermelada del sabor que hayamos elegido a fuego medio y, a parte, hidratamos las hojas de gelatina. Cuando la mermelada esté caliente, añadimos al cazo las hojas de gelatina hidratadas y removemos para que se integren bien. 
Cubrimos las galletas que hemos preparado antes con esta mezcla y las metemos en la nevera para que la mermelada se solidifique y quede con una textura gelatinosa.

Para terminar vamos a preparar la cobertura de chocolate de nuestras galletas, para lo que debemos poner a derretir a fuego medio el chocolate con el aceite, removiendo de vez en cuando para que no se hagan grumos. Cuando el chocolate esté líquido, vamos sumergiendo las galletas en él, pero sólo las bañamos por la parte en la que tiene la gelatina, y las vamos colocando en una bandeja que luego pondremos en la nevera para que el chocolate se solidifique.



Yo las he hecho de naranja, pero las posibilidades son infinitas!

Nos vemos la semana que viene

15 de julio de 2014

Helado de vainilla y oreo


¡Hola! Que ya me vuelvo a casa! Ya os había contado que ando por Bilbao para arreglar unas cosillas y ya mañana me vuelvo a casa; aunque volveré para Aste Nagusia (la Semana Grande) que eso no me lo pierdo.

Este es el primer helado que hago en mi corta vida de cocinera/repostera y creo que no ha quedado tan mal. Aquí, en Bilbo, no tengo heladera así que lo he hecho a la manera "tradicional"; por eso quiero dejar claro que con un poco de tiempo y paciencia, no es necesario tener una heladera en casa para hacer unos helados tan ricos como este; que como sigamos metiendo moldes y maquinitas varias en casa tendremos que salir nosotr@s para que entren ellos!
Aún así, yo os voy a dejar tres formas de preparar este helado: la tradicional, con heladera o con Thermomix.


Helado de vainilla y galletas oreo

Para la crema
250 ml. de leche
250 ml. de nata para montar (35'1% M.G)
150 gr. de azúcar
3 yemas de huevo tamaño M
1 vaina de vainilla
30 gr. de Maizena

Para terminar de montar el helado
250 ml. de nata para montar (35'1% M.G) muy fría
10 - 15 galletas oreo

Elaboración tradicional o con heladera
Comenzamos preparando la crema; para ello ponemos a cocer en un cazo antiadherente 125 ml. de leche, con la nata, el azúcar y la vaina de vainilla. Utilizamos la leche que hemos reservado para disolver la maizena, luego le añadimos las yemas de huevo batidas.
Cuando la mezcla que tenemos al fuego hierva, la retiramos, sacamos la vaina de vainilla, y le añadimos la mezcla anterior. Una vez hecho esto, volvemos a poner el cazo a fuego medio, removiendo sin parar hasta que la mezcla esté espesa; retiramos del fuego y lo dejamos enfriar tapado con papel film para que no le salga costra.
Cuando la crema esté fría, montamos con un batidor de varillas los 250 ml. de nata y lo mezclamos con nuestra crema haciendo movimientos envolventes.

Si tenemos heladera, volcamos la mezcla en la heladera y programamos 30 minutos. Cuando falten 5 minutos para que acabe, añadimos las galletas troceadas. Ponemos nuestra mezcla en un recipiente adecuado y la llevamos al congelador. La sacaremos 15 minutos antes de consumirlo.

Si no tenemos heladera, volcamos nuestra mezcla en un recipiente adecuado y llevamos al congelador. Pasada una hora, sacamos del congelador, batimos con un batidor de varillas, y volvemos a meter al congelador. Este proceso lo realizaremos tres veces; la última vez que saquemos el helado, añadiremos las galletas troceadas y batiremos para que queden bien repartidas por la mezcla.

El proceso de batir el helado se realiza para evitar la cristalización; a lo que también ayuda la cantidad de materia grasa y azúcar que le añadamos.


Este helado, y cualquiera, se puede realizar también con Thermomix, así que para l@s que tengáis THX en casa, aquí os dejo el proceso.

Para la elaboración con THX
Utilizaremos los mismos ingredientes que para las otras dos formas de preparar nuestro helado.

Comenzamos aromatizando la leche cociéndola con la vainilla; cuando empiece a hervir, apartamos del fuego, retiramos la vaina de vainilla, y dejamos enfriar.
Ponemos todos los ingredientes de la crema, excepto la vaina de vainilla, en el vaso; y programamos 90º, 7 minutos, velocidad 4. Una vez acabado el tiempo, volcamos en un cuenco y dejamos enfriar tapándolo con papel film para que no le salga costra.
Cuando la crema esté fría, montamos la nata en el vaso con la mariposa, programando velocidad 3 1/2 sin tiempo.
Luego añadimos la nata a nuestra crema, mezclándola con movimientos envolventes.
Una vez mezclada, introducimos la mezcla en un recipiente adecuado y metemos al congelador.
Pasada una hora, seguimos el proceso descrito arriba, en "Si no tenemos heladera"

La vaina de vainilla, en cualquiera de los tres procesos, una vez usada, podemos lavarla y secarla con cuidado para volver a usarla en otra preparación; o podemos ponerla en un bote con azúcar para aromatizarla.


Y a vosotros, ¿qué sabor os gusta más?

Os recuerdo que si preferís algo más natural y sin azúcares añadidos, podéis mirar este sorbete.

Nos vemos la próxima semana

9 de julio de 2014

Scones



¡Hola! ¿qué tal el fin de semana? el mío rodeada de niños lo he pasado. Dan ganas de matarlos a veces, pero se sobrelleva jajaja

Hoy traigo una receta de amasar. Le estoy cogiendo el gustillo a esto de amasar con las manos, que antes me parecía tan pesado... Lo que no me gusta mucho es el pringue, pero bueno, una de cal y otra de arena.
Los scones también son conocidos como panecillos ingleses, english muffins, hot muffins o breakfast muffins.
Estos panecillos nacieron en Escocia, y son un alimento muy común en desayunos y meriendas del Reino Unido, Estados Unidos y Australia.


Scones o panecillos ingleses

Para 12 unidades
570 gr. de harina de fuerza
Un sobre de levadura para pan
2 cucharadas soperas de azúcar moreno
1 cucharadita de sal
150 ml. de agua
200 ml. de leche a temperatura ambiente


En un bol mezclamos la harina, la sal, el azúcar moreno y la levadura; añadimos el agua y la leche y amasamos 7 minutos con una amasadora, o 10 minutos con las manos.
Colocamos la masa en un bol seco y limpio, y lo tapamos con papel film ligeramente untado en aceite. Dejamos reposar la masa como mínimo una hora, hasta que doble su volumen.
Pasado este tiempo estiramos la masa, sobre una superficie enharinada y ayudándonos con un rodillo, hasta que tenga, más o menos, 1 cm. y medio de grosor; después cortamos la masa en porciones ayudándonos de un aro o un vaso.
Encendemos el horno a 200º con aire;  mientras el horno se pre-calienta, cogemos una sartén anti-adherente y tostamos los panecillos. A continuación, horneamos durante 7 minutos.

Para servirlos, se abren por la mitad y se sirven recién tostados con mantequilla y mermelada. También son ideales para tomar con quesos y patés.


Los tiempos de levado/fermentación de la masa son aproximados, depende mucho de la temperatura ambiente y de la levadura utilizada.
Esta receta se puede hacer también en THX, poniendo en el vaso primero los ingredientes líquidos, luego la levadura y el azúcar, y finalmente la harina y la sal; mezclamos 35 segundos a velocidad espiga.




Espero que probéis a hacerlos en casa porque están deliciosos! :)

Hasta la próxima semana

3 de julio de 2014

Bizcocho de limón (versión dos)


¡Hola! Sé que hace mucho muchísimo que no me paso por aquí. Aunque seguro que no me echábais de menos... jajaja
La verdad es que he estado bastante liada, con el trabajo, preparar las cosas para venir a Bilbao un par de meses a arreglar la matrícula para los Ciclos de Grado Superior... Vamos, un lío todo; y ni tiempo para publicar algo medianamente decente...
Aunque al final nanai de la china con lo del Ciclo. Otro año más que tengo que esperar para estudiar algo que me gusta. Con tanto recorte en educación cada vez vamos a peor...
Pero bueno, yo no he venido aquí a hablar de política.

Como podéis ver, he renovado todo. Imagen, nombre... quiero "empezar de cero".
Así que hoy, vengo a hablaros de un bizcocho de limón que se deshace en la boca. Es un gustazo comerlo.
Encontré la receta de pura chiripa entre todas las que tengo pendientes por hacer. La he adaptado de la receta de los bizcochitos de limón de Con las zarpas en la masa.

Vamos al lío.

Bizcocho de limón

Ingredientes:
175 gr. de harina
Una cucharadita de levadura química
Una cucharadita de sal
150 gr. de mantequilla
150 gr. de azúcar
125 gr. de leche
50 gr. de zumo de limón
La ralladura de un limón
3 huevos


Primero precalentamos el horno a 180º con aire; y empezamos nuestra masa de bizcocho batiendo la mantequilla con el azúcar hasta que blanquee. A esta masa le vamos añadiendo los huevos de uno en uno; es decir, hasta que no se ha integrado del todo el primero, no añadimos el siguiente.
Después de los huevos vertemos la leche y el zumo de limón y batimos bien toda la masa.
Por último añadimos la harina, la levadura, la sal y la ralladura del limón; y batimos hasta que esté todo integrado.
Vertemos nuestra masa en el molde que hayamos elegido, y que hayamos engrasado previamente; y horneamos de 35 a 40 minutos. Cuando lo saquemos del horno, lo dejamos reposar 10 minutos, y luego desmoldamos sobre una rejilla para que enfríe del todo.



Es un bizcocho de lo más jugoso. Ni café, ni chocolate, ni nada; ¡esto está para comerlo solito!
Si no os gustan los bizcochos húmedos, podéis echarle un vistazo a este o a este.

Nos vemos la semana que viene


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